En 2021 y 2022 el metaverso estaba en todas partes. Luego llegó la inteligencia artificial y desapareció de los titulares. ¿Fue una moda? Nuestra respuesta, después de decenas de eventos en espacios virtuales: el ruido se fue, el uso se quedó.
Lo que no funcionó
La promesa de que todos íbamos a vivir, comprar y trabajar dentro de un mundo virtual. Terrenos digitales a precio de oro, oficinas virtuales vacías y proyectos que eran más campaña de marketing que experiencia útil.
Lo que sí se quedó
- Eventos que rompen la distancia: un concierto en La Rosaleda virtual seguido desde casa, una mesa redonda con ponentes de varias ciudades o un foro sectorial con su zona de networking.
- Exposiciones: galerías virtuales donde la artista acompaña en directo a visitantes del otro lado del mundo.
- Formación y empleo: talleres y orientación laboral en espacios virtuales, como hicimos con San Blas Digital en Madrid.
- Videojuegos y plataformas sociales, donde millones de personas ya pasan horas cada día en mundos virtuales compartidos, aunque no los llamen metaverso.
Cuándo tiene sentido hoy
Cuando el espacio virtual aporta algo que el físico no puede: reunir a gente que está lejos, enseñar algo imposible de transportar o crear un escenario que no existe. Si solo sustituye a una videollamada, no merece la pena.


Puedes ver nuestros eventos en el metaverso en proyectos.
¿Tienes un evento que reúne a gente que está lejos? Te contamos si tiene sentido llevarlo a un espacio virtual.
Cuéntanos tu proyectoPreguntas frecuentes
¿El metaverso ha muerto?
El revuelo mediático sí. El uso de espacios virtuales compartidos para eventos, formación, exposiciones y ocio sigue creciendo, aunque ya no siempre se le llame metaverso.
¿Hace falta tener gafas para entrar en un evento virtual?
No. La mayoría de espacios virtuales se pueden visitar también desde el ordenador o el móvil.
